Con sueños se escribe la vida

Autobiografía de un revolucionario salvadoreño

Salvador Sánchez Cerén (Leonel González)

Editorial Ocean

Iosu Perales

La gesta revolucionaria en El Salvador tuvo una dimensión colectiva, de pueblo. En ella se dieron cita muchas épicas personales que, juntas, vienen a formar la historia de esos años difíciles. Es realmente un regalo que quienes fueron sujetos activos de semejante gesta, puedan contarla. Nos interesa leer a quienes vivieron los acontecimientos, porque ellos, a diferencia de los historiadores de oficio, nos pueden ofrecer la percepción insustituible, propia, de quienes estuvieron en las entrañas de los hechos.

Hechos y situaciones se refieren en esta obra, de un modo paralelo, al recorrido personal del autor y al recorrido de una parte significativa del pueblo salvadoreño incorporado a la lucha. Sánchez Cerén no ha querido separar su vida de la vida de todas y de todos los que fueron y son parte de la misma gesta.

Sánchez Cerén hace una elaboración ética de la memoria. La memoria no es un simple voltear la cara al pasado, no es un recuerdo estéril que habla de risas o lágrimas. Hacer memoria es recuperar el pasado para pensarlo, reflexionarlo con sus luces y sombras, para aprender de los errores y evitar su regreso, para fortalecer nuestra identidad personal y colectiva y saber mejor quiénes somos. La memoria sirve para unir los fragmentos dispersos del pasado y armar el rompecabezas del ayer, donde en este caso, los gobiernos, los movimientos sociales, la guerrilla, y otros muchos actores ocupan su lugar, para que nadie olvide lo que pasó.

En El Salvador debe saberse que la democracia conquistada, aún débil e incierta, es el resultado de la gesta de un pueblo, del FMLN, que se la arrancó a una minoría acostumbrada a mandar sobre las vidas de todos. La memoria nos ayuda a discernir de dónde venimos. Sin duda la realidad de este país forma parte de un proceso histórico que aún no ha dicho la última palabra.

El esfuerzo de Sánchez Céren forma parte de la recuperación de la memoria histórica, algo esencial para el fortalecimiento de las señas de identidad de la izquierda (pero también de todo un pueblo sufriente), en estos tiempos en los que el pensamiento único trata de invisibilizar toda experiencia libertaria, para demostrar que fuera del modelo actual de sociedad no existe alternativa. Pero, en realidad, el olvido es un gran simulacro, nadie sabe ni puede, aunque quiera, olvidar. Ciertamente la celebración de la memoria es también una celebración del mañana. Incluso, como dice el genial Mario Benedetti, el olvido está lleno de memoria, porque como escribió José Luis Borges: el olvido es una de las formas de la memoria Sin memoria no se puede construir una moral cívica sólida. El poder pretende que la sociedad pierda el sustento de la memoria, de la memoria cívica. Y esto es muy dañino. Frente a semejante manipulación y frente a la amnesia y el olvido, Sánchez Cerén nos trae en su libro el relato humano, social y político, de la experiencia de una izquierda que dando a conocer lo que fue nos ayuda a conocer lo que hoy es: una esperanza de cambio.

Este libro que ilumina una época apasionada y apasionante de nuestra historia nos habla en primer lugar del hombre. Nos muestra el recorrido de un compromiso que comienza desde muy joven al reconocer la pobreza y el dolor en el rostro del otro para llegar a ser candidato a la vicepresidencia de la República, después de haber sido guerrillero. En los pilares de ese compromiso hay una motivación ética profunda que nos habla del hombre. Son valores forjados en el ambiente familiar, en el ejemplo de sus hermanos, en el despertar temprano de la conciencia social, los que fueron haciendo que Sánchez Céren se hiciera revolucionario desde lo más profundo: desde la pasión. Luego vendría la formación teórica y su compromiso con un relato social y político, con el socialismo. Pero primero de todo, la pasión, que es lo mismo que decir el amor por la comunidad, por la gente, por el necesario y urgente cambio social.

Amigas y amigos, el pasado se vuelca en el presente y como el presente condiciona el futuro es así que la memoria funda el mañana. La salvaguarda de lo mejor de lo ya pasado se mezcla con los balbuceos de lo nuevo, y aún en los momentos más sombríos la tradición naciente le pisa los talones a la tradición declinante. Para los navegantes con ganas de viento, la memoria es un puerto de partida. La memoria forma parte de las grandes guías del corazón humano para andar su camino. Las otras son: la verdad, la vergüenza, la consecuencia, la honestidad, el amor por todas las justicias. La memoria es una poderosa vacuna contra la muerte de los ideales y alimento indispensable para la vida. Por eso, quien cuida y guarda la memoria, guarda y cuida la vida, y quien no tiene memoria está muerto.

Amigas y amigos, siguiendo el título del libro que hoy presentamos, ¡a soñar! que todo lo que se hace realidad primero fue soñado.

San Salvador 21 de enero de 2008