Autobiograf�a de un revolucionario salvadoreño

Presentación del libro Con sueños se escribe la vida de Salvador Sánchez Cerén

Silvia Elena Regalado, 21 Enero 2008

Con sueños se escribe la vida es testimonio, espacio vital al que pertenecemos y nos pertenece en la misma medida en la que nos pertenece nuestra historia. No es casual, seguramente, que a pesar de que en El Salvador, el género que más se cultiva es la poesía y no la narrativa, el testimonio ha ido adquiriendo rostro, cuerpo, determinación. Paralelamente, también, la novela de la guerra, como dos vertientes de registro de la memoria histórica.

Con sueños se escribe la vida es un título poético, y la poesía nos conduce a la verdad profunda. En este verso hay dos verdades por lo menos, la primera es que quien no es capaz de soñar, no es capaz de honrar la vida. Quien sueña visualiza, intuye el horizonte, empuja y construye para hacer realidad sus sueños; y la segunda verdad es que la vida, al vivirla, se escribe y nos escribe. La vida se articula sobre códigos, se cifran desde el hecho más cotidiano, desde lo estratégico y desde lo universal. Por esta intuición profunda, el título tiende un puente para que en su lectura, nos leamos a nosotros y nosotras mismas.

Los prólogos en este libro son fundamentales. La perspectiva que plantea Lorena Peña, legendaria comandante, nace en el compromiso visceral de una mujer que ha forjado su temple en la historia de las luchas salvadoreñas y que desde esa entraña, conoce a Leonel. Es un texto conmovedor que dimensiona en varios ángulos al ser humano revolucionario que es el autor, su tiempo y su trascendencia.

El Padre Miguel de Escoto, ofrece una breve y exacta cátedra sobre la oligarquía salvadoreña y el contexto histórico necesario para comprender el tremendo valor que como testimonio histórico representa el libro de Salvador Sánchez Cerén.

Destaco cinco elementos que me surgen como confirmaciones vitales a partir de esta lectura:

1. Testimonio de amor. El amor que desde la familia, los amigos, el barrio, el pueblo, define los ideales y la personalidad de un hombre que volviendo a su origen en cada momento se difumina claro en la causa común de la justicia. El amor, como escribió Erikc Fromm, es conocimiento, respeto, responsabilidad y cuidado. El amor es pues, el cimiento y la única razón de toda entrega.

2. Historia de un país en sus últimos 50 años, a través de la palabra y del caminar de un revolucionario, que también es la palabra de la madre, la esposa, sus hijas, su hijo; la voz colectiva de nuestro país en un hombre que se vuelve uno con su tiempo y su gente.

3. El mérito de la objetividad. El autor da testimonio desde su vida. A veces desde la intimidad y seguridad de su casa y tantas otras desde la intemperie y el peligro permanente en la guerra. Desde diferentes planos nos ubica de manera objetiva, respetuosa y mesurada, cada nombre y circunstancia que articula al complejo tejido de la historia. Aquí están Marcial y Ana María sin el velo del juicio personal, imprescindibles ambos, innegable él, como estratega y artífice del viraje político militar que cambió la historia de este país en el año de 1970.

4. Sustentación histórica investigativa. El manejo cronológico de los hechos históricos, las valoraciones y las circunstancias narradas con extraordinaria sinceridad desde la interioridad de quien fue parte de esa historia y que desde este presente no la idealiza y la desteje con paciencia, facilitándonos acceder a este entramado que se fundamenta en una sólida investigación.

5. Vigencia y actualidad. Hay un momento en el que Salvador nos dice que cuando su hija Claudia le propuso escribir su autobiografía, él se preguntó que para qué, si todavía tenía muchos proyectos de vida, es decir, no se estaba jubilando para nada. Y tiene razón. Sin embargo, al leer esta autobiografía, uno encuentra el acierto de la visión de Claudia: hacer un alto en el camino y recapitular su vida de maestro y revolucionario, testigo y constructor de eventos claves en el proceso revolucionario, el fin de la guerra y la construcción de la paz, ha sido uno de los mayores aciertos de su existencia porque escribiendo uno, la vida lo reescribe a uno y uno es capaz de compartirle a los demás esa experiencia de vida.

Con sueños se escribe la vida nos comparte esa vida de Leonel-Salvador, decidida, acertada en sus ideales e iluminada desde su corazón. Su vigencia está articulada a la verdad histórica y es actual porque la esperanza se lucha en el presente. El libro es un principio. Cada vez tengo más dudas sobre la existencia de los finales. Cuando termina algo es porque nace lo nuevo. Para Salvador, entonces, es el compromiso de continuar escribiendo; para El Salvador, para nosotros y nosotras es un esfuerzo valioso que contribuye a construir la verdad colectiva de quienes hemos sido, somos y de cómo, desde ese orgullo, seguimos construyendo lo que somos en este renacimiento de la esperanza.